Apreciado Creacionista: hace dos semanas te pedí en tu página una defensa racional del creacionismo, y en lugar de eso me encuentro de nuevo con un discurso centrado en la evolución, y en cómo esta sólo se sostiene (sonido de trompetas) a base de fe. Mira, allí donde hay evidencias, no se habla de fe. ¿Hay evidencias de la evolución? Sí. ¿Cuáles? Muchas. Por ejemplo, paleontológicas, anatómicas, embriológicas, bioquímicas o biogeografías. ¿Hay evidencias para el creacionismo? A ver, déjame pensar. No. Ninguna.
Pues bien, un asunto menos.
Pasamos ahora al siguiente disparate. Afirmas que la moral procede de un rector interno al que llamas Dios, pero no ofreces ninguna explicación racional que justifique dicha afirmación. Lo resumes así (lo copio literalmente, la ortografía es tuya):
“Mi estimado Pablo tu conciencia es el rector interno que Dios depositó en ti por creación, es lo que te habla de los que es bueno y malo, es tu tribunal interior que te acusa o te defiende, de ella sacas tus obligaciones morales básicas, ella es la base de tus criterios, ella te habla de forma jurídica y esto es leyes, dime; ¿De donde sacas mentalidad judicial aparte de un Dios? ¿De donde sacas criterios de justicia, aparte de Dios? Dios es el rector en las leyes universales y tambien en las leyes morales, claro esta ahora el hombre esta siendo su propio dios, por eso vemos la amoralidad y la decadencia en este mundo, situacion que ha profetizado y explicado muy bien las escrituras demostrando otras vez su exactitud”.
Presta atención: la moral no procede de Dios (y no digo esto porque no exista un dios, sino suponiendo que existiera), y eso lo demuestra el hecho de que naciones, sociedades, culturas e individuos, albergan diferentes formas de moral. El aborto, la eutanasia, el matrimonio homosexual, y yo qué sé cuantos asuntos más son enfocados de diferente manera por diferentes personas. La moral fue siempre necesaria para los hombres. Una sociedad que honrase el asesinato, no existiría. Antes de Jesús había sociedades florecientes y filósofos instruidos que han recordado a los hombres sus deberes. Sócrates, Confucio o los gimnosofistas indios predicaron formas de moral que no desmerecen en nada a las de Jesús. Los 10 mandamientos, y en general los principios morales procedentes de la Biblia, se difundieron allí donde fueron predicados por los representantes bíblicos, pero en todas las culturas, en todas las sociedades del mundo, se impartieron preceptos parecidos. Es verdad que existen conceptos morales universales, pues ninguna sociedad ha honrado nunca el crimen o la mentira, por ejemplo. La diferencia estriba en cómo se formulan estos preceptos, y por quién, pero en el fondo se está diciendo la misma cosa. En resumen, que exista un debate público para con, por ejemplo, el aborto o la eutanasia, demuestra que moral no sólo hay una, lo cual no podría suceder si tu Dios hubiese constituido la moral congénitamente en nuestras conciencias. Además, si nuestra conciencia es la moral impresa por Dios en nuestras mentes, ¿por qué la Biblia está repleta de preceptos morales? ¿De qué me sirve que la Biblia me diga qué debo hacer y qué no si según tú ya lo sé gracias a la conciencia que Dios me ha concedido y que rige mi comportamiento? ¿De dónde procede el mal si la moral viene bajo el brazo de cada niño al nacer? ¿Cómo va el hombre a hacer el mal por querer ser, como tú dices, su propio Dios, si cada hombre está dotado de una moral innata concedida por Dios?
Por cierto, si hemos de seguir las indicaciones bíblicas, entonces deberíamos ejecutar a los homosexuales, a los blasfemos, a los ateos, a los politeístas, y yo qué sé a cuantos colectivos más. ¿Recomendarías a tus hijos un libro donde se instara a lapidar a las mujeres (¿por qué no a los hombres?) acusadas de adulterio? Hay que estar dogmáticamente cegado para no darse cuenta de lo tosco, celoso, sectario, violento e intolerante que es una parte importante del mensaje bíblico.
A continuación me llamas ignorante, dado que según tú “los científicos israelitas han contribuido en gran manera en los campos de la genética, informática, electricidad y óptica, además es una potencia en tecnología militar, (no vas a compara el ejercito español con el de Israel, y mucho menos el chileno), en agricultura científica y por sobre todo en medicina de vanguardia, además de ser un país tan pequeño consta de varias universidades e institutos y empresas del ámbito tecnológico, a demás de sus premios nobel”.
Lo siento, pero es obvio que cuando escribí que “el mito de la Creación está orientado a contentar a un pueblo (el hebreo) salvaje, tosco, ajeno a las ciencias y al razonamiento”, me refería al pueblo hebreo bíblico, y no el actual. Es tan obvio que hasta he dudado si señalártelo o no, para no sonrojarte.
A continuación dices: “Dejemos a Pascal descansar en paz, y olvidémonos de su famosa “apuesta”. No soy filósofo”.
Vaya, pues no ser filósofo no te impidió utilizar “La Apuesta” como arma arrojadiza. Sin embargo era obvio que La Apuesta de Pascal es una falacia ingenua que ni siquiera un creacionista puede defender sin caer en el ridículo. Te has ganado mi aplauso, reconozco que sabes retirarte en la derrota.
Siguiendo con la Apuesta, añades: “Dios no es “la zanahoria” de tu fábula”, a colación de mi afirmación según la cual los creyentes seguís la fórmula del palo y la zanahoria.
Claro, es que la zanahoria no es Dios, sino los premios derivados de la fe en Dios. Es lo que propone Pascal, y lo que tú defendías: creer para evitar el castigo (el infierno) y ganarse el cielo (el paraíso).
Y en ese mismo párrafo dices: “Creyente eres tú y yo. Tú en la evolución y yo en la creación”.
Conforme contigo: yo creo en los aviones, tú en las alfombras y en las escobas voladoras.
Y luego: “La misma comunidad científica evolutiva derrumbándose en torno a una filosofía anticientífica”.
Quizá ocurra eso en Chile, pero te aseguro que en Europa no se está derrumbando nada, a no ser que nos refiramos a absurdos dogmas heredados de un pasado ignorante y supersticioso.
Ya casi al final del comentario que da pie a tu respuesta, te pedí una explicación a la afirmación bíblica según la cual Dios había creado la luz, varios días después de crear el sol, que es la fuente de luz de nuestro sistema planetario. Tú respondes que: “las escrituras no son un texto científico, por lo tanto, no esperes encontrar respuestas científicas, el motivo principal de Dios, es la salvación de la humanidad, ahora bien, esto no quiere decir que las escrituras no nos hablen de lo que el hombre llama ciencia de hecho hay muchas alusiones a los que el hombre por años a descubierto después, lo que las escrituras ya habían dicho, esto tu debes saberlo, supongo”.
Mira, yo no pido que la Biblia me dé explicaciones científicas de los hechos narrados en ella; yo pido que dichas explicaciones me las des tú, con el mismo ojo crítico con que analizas la evolución. En cuanto a eso de que hay muchas alusiones a descubrimientos científicos a los que el hombre ha (y no a) accedido después, pues te digo que tu teoría de los fotones (ver más abajo) es una libre interpretación tuya, y no una lectura imparcial de lo expuesto en el Génesis.
Y a continuación comienzas a realizar contorsiones explicativas acerca de cómo el Génesis no quiere decir lo que dice. Afirmas que cuando este se refiere a la “Luz”, habla en realidad de “fotones”. Tú dices “si entendemos la palabra “luz” como la existencia de fotones, entonces por supuesto la “luz” comenzó a existir mucho antes de la formación de las estrellas y por lo tanto de nuestro Sol”.
Pero resulta que el Génesis no dice Fotones, sino Luz. Si en realidad quería decir fotones, ¿por qué no dijo fotones? Ah, claro, porque en realidad resulta que el pueblo hebreo en el fondo sí era “salvaje, tosco, ajeno a las ciencias y al razonamiento”, cosa que, como buen creacionista, no estás dispuesto a admitir.
Mira, estoy harto de escuchar a creyentes que, como tú, interpretan la Biblia a su gusto; a veces metafóricamente, otra literalmente, según interese. De ahí las constantes disputas entre teólogos o la necesidad de comentarios realizados por supuestos expertos al margen de cada párrafo para poder ser entendidos. Luteranos, anglicanos, metodistas, mormones, testigos de Jehová, presbiterianos, baptistas, ortodoxos, adventistas, judíos, evangelistas, pentecostalistas, anabaptistas o católicos; nadie se pone de acuerdo sobre la manera de entender la voluntad de un Dios cambiante y caprichoso. Sin embargo, un Dios que se revela a la humanidad por mediación de un libro, ¿no debería ser comprendido por todos? ¿No debería ser su discurso lo suficientemente claro para evitar la confusión?
Te pongo más deberes.
Se nos dice que Dios habló a sus portavoces, a Moisés, a Jesús y a otros, en un rincón perdido de Asia, hace varios miles de años. Pero, ¿por qué sólo allí y no en el resto del planeta? ¿Por qué se dio a conocer sólo a unos pocos y no a todos?
Aguardo con interés tu respuesta.
Que la fuerza te acompañe, que Dios te bendiga, o lo que sea.